Ese es el nombre de una de las tuiteras más locas y a la que más sigo sobretodo los viernes noche mientras hacemos los comentarios más descabellados de los energúmenos protagonistas de "Hermano Mayor".
Hoy, día lluvioso en Granada y por lo tanto precioso para mí, me entero del hijo que Señorita Puri ha dado a luz y que hará público el día 3 de Mayo en (espero) todas las librerías.
"Te dejo es jódete al revés" cuenta su vida y sus mil y una aventuras contadas con humor, ternura, mucho desmadre y un poco de mala uva, según dice en su web.
Espero que tenga mucho éxito y que éste sea la primera de una larga lista de historias por contarnos.
¡Gracias Puri!
P.D: Os dejo un enlace donde podréis leer uno de los capítulos del libro. Para mí, tronchante y bastante cercano a la realidad.
(Pincha aquí)
Mami, qué será lo que tiene el negro
sábado, 28 de abril de 2012
martes, 24 de abril de 2012
La lucha por vivir
La semana pasada me volvía a dar ese maldito dolor de espalda que me tiene continuamente amenazado desde hace meses.
Es una pequeña batalla que tengo entre ese dolor y mi reciente pasión por hacer deporte.
La natación (entre otras actividades) me está ayudando en tres cosas: a aplacar las molestias, a mejorar mi cuerpo y mi mente, y a algo que hasta que no lo haces no lo valoras. Me refiero al afán de superación. Al "querer es poder".
En uno de los ejercicios que hacemos en la clase de natación terapéutica nos hacen sentarnos en una pequeña tabla de corcho y con las piernas flexionadas y sin moverlas, hemos de nadar solamente ayudándonos de los brazos. Es duro. Al menos ahora que llevo sólo dos clases.
El domingo no hubo clase así que quise ir por mi cuenta y repetir los mismos ejercicios. Y me encontré con una conocida, Tere.
Tere, de unos 30 años quedó en silla de ruedas hace unos años en un accidente de moto. Fue una de esas coincidencias fortuitas el que unos días antes me acordara de gente como ella mientras luchaba con el agua para llegar a mi meta.
Y ese domingo, mientras volvía a hacer ese ejercicio maldito giré mi cabeza hacia el jacuzzi y estaba allí.
A Tere le gusta el jacuzzi porque las burbujas le mueven todo el cuerpo y eso le hace sentirse mejor.
Cuando nado moviendo solo los brazos me acuerdo de ella, me acuerdo de otro chico, Antonio Polo, que tiene las piernas amputadas y con el que estuve en una piscina municipal hace dos veranos y nadaba como un auténtico profesional y me acuerdo de otras tantas personas que luchan cada día por vivir. Su lucha no es con el agua de una piscina; su lucha es con la vida.
A ellos va dedicado mi texto de hoy.
Es una pequeña batalla que tengo entre ese dolor y mi reciente pasión por hacer deporte.
La natación (entre otras actividades) me está ayudando en tres cosas: a aplacar las molestias, a mejorar mi cuerpo y mi mente, y a algo que hasta que no lo haces no lo valoras. Me refiero al afán de superación. Al "querer es poder".
En uno de los ejercicios que hacemos en la clase de natación terapéutica nos hacen sentarnos en una pequeña tabla de corcho y con las piernas flexionadas y sin moverlas, hemos de nadar solamente ayudándonos de los brazos. Es duro. Al menos ahora que llevo sólo dos clases.
El domingo no hubo clase así que quise ir por mi cuenta y repetir los mismos ejercicios. Y me encontré con una conocida, Tere.
Tere, de unos 30 años quedó en silla de ruedas hace unos años en un accidente de moto. Fue una de esas coincidencias fortuitas el que unos días antes me acordara de gente como ella mientras luchaba con el agua para llegar a mi meta.
Y ese domingo, mientras volvía a hacer ese ejercicio maldito giré mi cabeza hacia el jacuzzi y estaba allí.
A Tere le gusta el jacuzzi porque las burbujas le mueven todo el cuerpo y eso le hace sentirse mejor.
Cuando nado moviendo solo los brazos me acuerdo de ella, me acuerdo de otro chico, Antonio Polo, que tiene las piernas amputadas y con el que estuve en una piscina municipal hace dos veranos y nadaba como un auténtico profesional y me acuerdo de otras tantas personas que luchan cada día por vivir. Su lucha no es con el agua de una piscina; su lucha es con la vida.
A ellos va dedicado mi texto de hoy.
domingo, 15 de abril de 2012
Vergüenza nacional, una vez más.
Hoy me hago eco de las palabras que Mercedes Milá, a la que sigo por su naturalidad y fuerza que desprende cada vez que abre la boca, ha escrito en su blog "Lo que me sale del bolo".
Una denuncia que poca gente se atreve a hacer y que hace referencia a la ya famosa foto de "nuestro" monarca posando con un elefante muerto.
Gracias a esta periodista por decir cosas tan importantes:
"Han intentado parar la foto. Han bloqueado o se ha bloqueado, por avalancha de visitas, la web de los safaris. Nada han conseguido: Internet es el mejor antídoto contra la censura. El Rey Juan Carlos, con un rifle en la mano, aparece, en esta fotografía que ya conoceréis todos, junto a un elefante muerto que han apoyado en un árbol. La fotografía me resulta obscena. La cabeza del elefante, su ojo, su colmillo, su trompa retorcida son denunciables. Ese animal fue abatido a cambio de varios miles de euros en un safari en África. Al parecer el lugar es Botswana.
Botswana se independizó en 1966 del Reino Unido sumido en una pobreza generalizada. Hoy, lo podéis leer en Wikipedia donde lo acabo de leer yo, su situación ha mejorado mucho. Sufre paro: 20% de la población, menos que nosotros. Tiene un sistema de educación libre, universal y gratuito. Parte importante de su población sufre infección por VIH en forma elevada pero, los medicamentos, son ofrecidos gratuitamente a los ciudadanos.
Es un país que ocupa parte del sur de África y que, en la actualidad, crece de forma importante: 9%. No os voy a hablar de ese lugar que debe ser bello, formado por desiertos y cuajado de animales. Ni siquiera voy a hablar de safaris donde se paga por matar a esos animales. Solo quiero expresar mi condena, mi estupor ante la fotografía que hemos conocido hoy.
Seguro que habrá un número de españoles que tienen en su casa una fotografía parecida; quizá hasta la tengan al lado del propio Rey; nunca he logrado entender el deseo de enmarcar un instante como ese pero ese, no es hoy el asunto. El asunto es que no está el horno para bollos. Que nuestro país lo está pasando muy mal, que hay mucha gente sufriendo momentos durísimos que no hace falta describir aquí porque los conocemos; que necesitamos de todo menos de fotografías como ésta.
Habrá gente que dirá que no es de ahora, que fue hecha hace años, me da igual. Fue hecha en 2006, al parecer, pero seguramente habrá otras de hace pocos días; de los días antes de que el Monarca se cayera y se rompiera la cadera en ese país que visita, por lo visto, a menudo.
Supongo que en el Palacio de la Zarzuela se estarán preparando para la que se les viene encima; no es para menos. Me imagino que toda la parafernalia que rodea a la Familia Real se habrá puesto de nuevo en funcionamiento cuando humean todavía los fuegos de Iñaki Urdangarín. Lo tienen complicado. Lo tienen difícil porque aquellos aplausos que los Reyes escucharon en el congreso de los Diputados pocos días después de haber denunciado “un comportamiento poco ejemplar” y asegurar que “la justicia en España era igual para todos”, hoy no los escucharían. Es profundamente molesto mirar esta fotografía; hiere, daña, agrede.
No podemos permitirnos un Jefe del Estado que se marcha de cacería al sur de Africa y a cambio de varios miles de euros quita la vida a un elefante para apoyar su bella cabeza, su trompa de Dumbo, su mirada sin vida en un árbol y, rifle en mano, hacerse esta fotografía que duele. No podemos permitirnos estas frivolidades con la que está cayendo, no es un comportamiento nada ejemplar."
Una denuncia que poca gente se atreve a hacer y que hace referencia a la ya famosa foto de "nuestro" monarca posando con un elefante muerto.
Gracias a esta periodista por decir cosas tan importantes:
"Han intentado parar la foto. Han bloqueado o se ha bloqueado, por avalancha de visitas, la web de los safaris. Nada han conseguido: Internet es el mejor antídoto contra la censura. El Rey Juan Carlos, con un rifle en la mano, aparece, en esta fotografía que ya conoceréis todos, junto a un elefante muerto que han apoyado en un árbol. La fotografía me resulta obscena. La cabeza del elefante, su ojo, su colmillo, su trompa retorcida son denunciables. Ese animal fue abatido a cambio de varios miles de euros en un safari en África. Al parecer el lugar es Botswana.
Botswana se independizó en 1966 del Reino Unido sumido en una pobreza generalizada. Hoy, lo podéis leer en Wikipedia donde lo acabo de leer yo, su situación ha mejorado mucho. Sufre paro: 20% de la población, menos que nosotros. Tiene un sistema de educación libre, universal y gratuito. Parte importante de su población sufre infección por VIH en forma elevada pero, los medicamentos, son ofrecidos gratuitamente a los ciudadanos.
Es un país que ocupa parte del sur de África y que, en la actualidad, crece de forma importante: 9%. No os voy a hablar de ese lugar que debe ser bello, formado por desiertos y cuajado de animales. Ni siquiera voy a hablar de safaris donde se paga por matar a esos animales. Solo quiero expresar mi condena, mi estupor ante la fotografía que hemos conocido hoy.
Seguro que habrá un número de españoles que tienen en su casa una fotografía parecida; quizá hasta la tengan al lado del propio Rey; nunca he logrado entender el deseo de enmarcar un instante como ese pero ese, no es hoy el asunto. El asunto es que no está el horno para bollos. Que nuestro país lo está pasando muy mal, que hay mucha gente sufriendo momentos durísimos que no hace falta describir aquí porque los conocemos; que necesitamos de todo menos de fotografías como ésta.
Habrá gente que dirá que no es de ahora, que fue hecha hace años, me da igual. Fue hecha en 2006, al parecer, pero seguramente habrá otras de hace pocos días; de los días antes de que el Monarca se cayera y se rompiera la cadera en ese país que visita, por lo visto, a menudo.
Supongo que en el Palacio de la Zarzuela se estarán preparando para la que se les viene encima; no es para menos. Me imagino que toda la parafernalia que rodea a la Familia Real se habrá puesto de nuevo en funcionamiento cuando humean todavía los fuegos de Iñaki Urdangarín. Lo tienen complicado. Lo tienen difícil porque aquellos aplausos que los Reyes escucharon en el congreso de los Diputados pocos días después de haber denunciado “un comportamiento poco ejemplar” y asegurar que “la justicia en España era igual para todos”, hoy no los escucharían. Es profundamente molesto mirar esta fotografía; hiere, daña, agrede.
No podemos permitirnos un Jefe del Estado que se marcha de cacería al sur de Africa y a cambio de varios miles de euros quita la vida a un elefante para apoyar su bella cabeza, su trompa de Dumbo, su mirada sin vida en un árbol y, rifle en mano, hacerse esta fotografía que duele. No podemos permitirnos estas frivolidades con la que está cayendo, no es un comportamiento nada ejemplar."
jueves, 12 de abril de 2012
La lucha por morir.
Todos sabemos lo que es la eutanasia. No hace falta que lo explique. Quizá sea uno de los temas más usados en los programas de debate probablemente cuando no se sabe de qué hablar. Siempre funciona.
Aunque tengo mi opinión sobre la opción de mucha gente de querer morir es cierto que el que se le llame "muerte digna" no me parece, en algunos casos, lo más acertado. Eso quiere decir que los que decidimos morir de forma natural o los que esperamos nuestro momento de irnos estamos teniendo una muerte menos digna o indigna del todo. Pienso.
Hemos conocido casos como el de Ramón Sampedro en España. Y precisamente, mientras veía el otro día una entrevista que Mercedes Milá le hizo a Ramón, me topé con un vídeo que me dejó impactado. No solamente por ver la muerte de una persona en directo sino por la actitud de la persona que fallece.
Llamadme sádico, morboso,... pero para empezar, para ver el vídeo no hay que rebuscar mucho. Está en Youtube, abierto a todo el mundo. Y nunca me ha gustado tratar la muerte como algo raro. Es una parte más de la vida. Es lo que toca. "Nacer es empezar a morir", dicen.
Y digo que la actitud de la mujer que aparece en el vídeo me sorprende porque me da la sensación de que no sólo quiere morir, sino que además se toma la vida como algo de poco valor. Totalmente respetable, sin lugar a dudas. Pero, ¿qué pensará una persona por ejemplo en África cuya situación quizá no física (o también) le haga vivir de una forma muy complicada y sin embargo luche por vivir, luche por alimentar a sus hijos, luche por sus derechos?
La mujer de la que hablo es (era) Michèle Causse, una escritora francesa que sufría una enfermedad ósea no letal.
Dignitas es la organización mediante la cual se le concedió su deseo de morir y para los que no quieran ver el vídeo, antes de beber el 'líquido' le dicen que se lo beba en uno o dos sorbos y contesta de forma frívola : "¿sólo uno?No voy a morirme tomándome sólo un sorbo!No, no, me lo beberé todo"
Os dejo aquí el vídeo. Os recuerdo que puede herir vuestra sensibilidad.
Aunque tengo mi opinión sobre la opción de mucha gente de querer morir es cierto que el que se le llame "muerte digna" no me parece, en algunos casos, lo más acertado. Eso quiere decir que los que decidimos morir de forma natural o los que esperamos nuestro momento de irnos estamos teniendo una muerte menos digna o indigna del todo. Pienso.
Hemos conocido casos como el de Ramón Sampedro en España. Y precisamente, mientras veía el otro día una entrevista que Mercedes Milá le hizo a Ramón, me topé con un vídeo que me dejó impactado. No solamente por ver la muerte de una persona en directo sino por la actitud de la persona que fallece.
Llamadme sádico, morboso,... pero para empezar, para ver el vídeo no hay que rebuscar mucho. Está en Youtube, abierto a todo el mundo. Y nunca me ha gustado tratar la muerte como algo raro. Es una parte más de la vida. Es lo que toca. "Nacer es empezar a morir", dicen.
Y digo que la actitud de la mujer que aparece en el vídeo me sorprende porque me da la sensación de que no sólo quiere morir, sino que además se toma la vida como algo de poco valor. Totalmente respetable, sin lugar a dudas. Pero, ¿qué pensará una persona por ejemplo en África cuya situación quizá no física (o también) le haga vivir de una forma muy complicada y sin embargo luche por vivir, luche por alimentar a sus hijos, luche por sus derechos?
La mujer de la que hablo es (era) Michèle Causse, una escritora francesa que sufría una enfermedad ósea no letal.
Dignitas es la organización mediante la cual se le concedió su deseo de morir y para los que no quieran ver el vídeo, antes de beber el 'líquido' le dicen que se lo beba en uno o dos sorbos y contesta de forma frívola : "¿sólo uno?No voy a morirme tomándome sólo un sorbo!No, no, me lo beberé todo"
Os dejo aquí el vídeo. Os recuerdo que puede herir vuestra sensibilidad.
lunes, 9 de abril de 2012
....y los sueños, sueños son.
Es domingo. Llega una nueva semana y antes de dormir y acompañado de la música de Yann Tiersen me preparo para una nueva aventura que mi mente me tiene preparada. No sé qué me traerá esta noche: ¿volaré de nuevo?¿me perseguirán e intentaré huir pero mis pies se volverán pesados?¿volveré a caerme por el mismo precipicio?
Los sueños. Esas historias que nuestro cerebro, en un alarde de querer ser travieso, nos llevan a mundos ficticios que luego recordaremos, o no.
También llamamos sueños a esas cosas que queremos hacer o conseguir y que aveces resultan tan difíciles de alcanzar y palpar como los sueños de nuestra mente.
Hay un sueño que me tiene despierto. Anhelo soñar cada noche con eso pero ni siquiera mi mente me deja conseguirlo. Ni es real, ni es ficticio.
Por eso lucho cada día por conseguirlo. Es algo que no puedo controlar. El hecho de que llegue a ser realidad, ni siquiera el hecho de que sea ficticio, no depende de mí. Por eso siento impotencia, siento impaciencia.
Estar allí me llena. Pensar en dedicar mi vida allí da más sentido a mi vida, más de lo que ya la tiene. Pero tengo que esperar...y esperar...y esperar.. Esto no es un restaurante de comida rápida. Este restaurante es de calidad. Es de los que estás y no quieres irte y si te vas siempre quieres volver.
Así que esta noche le pediré a la fábrica de sueños que al menos me dé el gusto de que, sólo por hoy, me traiga esas imágenes. Sé que será algo ficticio, pero algo es algo. Y mientras llega la realidad, esperaré.
"Ya no quiero palabras, quiero hechos. Ya no busco sueños, necesito realidades"
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