lunes, 19 de noviembre de 2012
A unos ojos que no volveré a ver.
Estos ojos que miran a un futuro incierto, a tierras desconocidas. Estos ojos que miran con ilusión para luego desilusionarse, no son los ojos de Paul o Suru como le llaman sus compatriotas. Paul es un joven de Ghana y al que conocí hace unos años. Se ha estado ganando la vida como ha podido, en la construcción, la recogida de aceituna... Tímido y de pocas palabras al principio, pero parlanchín y risueño después.
Llevo queriendo escribir sobre su historia durante algunos meses pero no sé si será posible. Este fin de semana la guardia civil preguntaba con una foto a los vecinos si sabían dónde estaba. Lo quieren deportar a su país.
Estos ojos tampoco son los ojos de David, otro Ghanés de unos 50 años. Se 'gana' la vida buscando chatarra y en la recogida de aceituna. Lleva años sin ver a su familia y perdió a uno de sus hijos del que no se pudo despedir.
Esta tarde ha sido dura para mí. Como cada lunes, me dirijo a casa de Joseph, un chico nigeriano al que visito para charlar con él. Le conocí un día que le vi vender pañuelos en un semáforo. Su mujer, Success, embarazada de 5 meses.
Yo llevaba 2 semanas sin saber nada de él. Su teléfono estaba desconectado. Extraño.
Cuando he llegado hoy a su casa Success ha abierto la puerta y nos ha dicho que entráramos. Le hemos preguntado si Joseph estaba bien porque no daba señales de vida. Y nos ha dicho entre lágrimas que la policía se lo llevó y lo han deportado a Nigeria.
No me lo podía creer. Tenía delante de mí a una mujer en un país extranjero, esperando un hijo y completamente sola. No hemos podido hacer otra cosa que abrazarla e intentar darle ánimo porque lo necesitará sobre todo para sacar adelante a su bebé.
Escribo este post con rabia, con pena, con enfado y con impotencia. Nadie merece ser obligado a vivir donde uno no quiere. Nadie tiene el derecho de romper las ganas de luchar y de salir adelante de otras personas, como ha ocurrido con Joseph y como ocurrirá con tantos otros inmigrantes que viven en nuestro país y que hacen filigranas con tal de llevar a su gente algo que llevarse a la boca. Nadie.
Ojalá muchos pudiéramos ponernos en su piel de color de ébano y tener las ganas de superación que tienen ellos. Y por favor, recordad que detrás de ese africano que vende pañuelos, o detrás de ese africano que vende discos, gafas, camisetas....hay una historia que contar, hay una vida y sobre todo hay mucha fuerza.
Espero volver a ver de nuevo los ojos de Joseph y poder verle vivir la vida que se merece.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Galicia, el país de las Maravillas.
Llevo tiempo queriendo hablar sobre uno de los sitios que se ha convertido en una de las válvulas de escape que elijo para desconectar.
Los que me conocen saben que el Reino Unido es para mí el lugar al que al menos una vez al año tengo que ir.
Galicia se ha convertido sin duda en otro de esos paraísos que te hablan si los miras bien, si te paras en sus extensos prados y coloridos bosques dejados a la suerte.
Hemos vuelto al mismo sitio que el año pasado, A Cabana de Carmen. En la foto podéis ver parte de lo que ofrecen. Y os puedo asegurar que si queréis relax de verdad, aquí lo encontraréis seguro.
Estas cabañas escondidas en la Sierra de Outes, en la falda oeste de la cordillera de A Pera, entre meandros dibujados por el río Das Donas hacia su desembocadura en las marismas del Tambre, están ubicadas en la orilla de un precioso río y unas vistas impagables.
Y el interior de las cabañas mezclan arquitectura rústica con decoración modernista. ¡Que más se puede pedir!
Y si sois amantes del senderismo o simplemente queréis hacer buenas rutas, A Cabana de Carmen es también el sitio idóneo. Podréis hacer rutas más largas o más cortas. Pero os toparéis con sitios mágicos, aldeas enigmáticas engullidas por el tiempo y otras que permanecen solitarias y caminos y bosques que te envuelven en el silencio más tranquilizante.
Volveremos algún día, seguro.
http://www.acabanadecarmen.com/index.php
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