jueves, 31 de enero de 2013

...y la poesía se materializó...

Como hago otras veces, escojo una imagen que para mí tiene cierto significado y a partir de ahí escribo un texto como humildemente puedo.
Hoy sin embargo, no tengo mucho que escribir, porque la foto que os traigo habla por sí sola.
Es una de las escenas (o yo diría: La Escena) de la adaptación al cine del musical Los Miserables.

No he encontrado por la red ninguna crítica que se acerque a lo que vi en el cine hace unos días y sin lugar a dudas, la escena en la que Fantine (Anne Hathaway) canta de forma desgarradora "I dreamed a dream" es para mí lo más bello que he visto en el cine hasta ahora.

Una escena sin cortes, un trabajo estupendo y un sentimiento contagioso que desde luego han convertido definitivamente a esta actriz en una de las grandes de Hollywood.

martes, 15 de enero de 2013

Granada no se merece esto

"¡Ay, qué oscura está la Alhambra!" que diría Lorca. Y además de oscura, debe estar triste.
Triste como los que paseamos por la calles de la que es una de las ciudades mas visitadas de España.

Como cada año, la huelga de basureros nos afecta a todos. A cada uno de los que queremos disfrutar de nuestra ciudad.
Las razones de esta huelga no son otras que la congelación salarial que pretende aplicar la empresa para 2013, la reducción del 5 por ciento del salario, la ampliación de la jornada a 37,5 horas semanales y la alteración de los descansos.
Razones totalmente comprensibles, o no. El derecho a huelga está ahí, para todos, pero ¿hasta dónde tiene que llegar uno para defender lo que es suyo?¿Por qué hay que perjudicar a personas que son ajenas a todo esto: comercios, turistas...?
¿Dejarían los bomberos de apagar incendios para conseguir un aumento de sueldo o una no-congelación del mismo?

Esta huelga, que molesta a todos, pretende prolongarse hasta que no lleguen a un acuerdo empresa y trabajadores dejando mientras toneladas de basura que se acumulan en cada rincón de Granada.

Mientras eso suceda, nos quedamos con imágenes como la que os traigo hoy. Imágenes de una Granada limpia, cristalina, con olor a incienso y sabor a flamenco. Una Granada inocente que pretende sacar lo mejor de sí misma a pesar de que se intente esconder su belleza.
Una Granada, que no se merece esto.



lunes, 7 de enero de 2013

Un pedacito de mí


...El padre de Rubén trabajaba en una cafetería en el centro de Barcelona, en la calle del Pintor Fortuny. Una cafetería que heredó del abuelo de Rubén y por la que, en sus buenos tiempos, los artistas más conocidos de la zona paraban para tomarse unas cervezas y charlar sobre sus cosas.
Ahora se había quedado como refugio de viejos que bebían vino peleón y tosían y esputaban allí mismo mientras miraban los calendarios de tías desnudas que su padre coleccionaba en las paredes desde hacía años. Desde Bárbara Rey en sus mejores tiempos, si es que tuvo, pasando por Victoria Abril y la acabada Pamela Anderson.
Carlos cerraba temprano. A las nueve de la noche ya tenía la cafetería cerrada pero él se quedaba dentro y bebía hasta bien entrada la madrugada. No quería llegar a casa y ver a aquella “tipeja”, como él decía, fumando y viendo mierdas en televisión.
A su vez la “tipeja”, Berta, no tenía otro modo de evadirse de la realidad que la carcomía por dentro. 49 años y pensando ya en los 50, un marido alcohólico que la maltrataba y no le hacía el amor desde que engendraron a su último retoño, dos hijos que iban a la escuela para ver a quién podían robar y seguían los caminos del padre y un tercer hijo que no se preocupaba de otra cosa nada más que de leer y aprender cosas 'inútiles' lo que para ella era una desgracia.
Así que iba de cadena en cadena, tragándose cada novela que reponían una y otra vez y aprendiendo gestos y palabras que luego usaba con Rubén o con Carlos como si fuera la mala de la novela. Esas “malas” de novelas venezolanas que sorprendentemente se levantan ya maquilladas y cuyo maquillaje aguanta una ducha o una piscina sin problemas......