Sin embargo, es difícil pensar así cuando conoces a alguien como él. Por su culpa me contradije a mi mismo desde el primer minuto en que lo conocí. Rompió todos mis esquemas. La amistad existía y yo no lo sabía.
Le debo mucho. Me ha enseñado muchas cosas y lo sigue haciendo. La más importante : decir "Te Quiero" a las personas que quieres.
Esa sensación de estar a miles de kilómetros y sin embargo quererlo y apreciarlo mucho más. Hablar de todo con él es lo que más echo de menos.
Capaz en todo lo que se propone, me ha enseñado que la constancia produce frutos. Que la lucha por alcanzar un sueño, no es un sueño.
Cuando menos te lo esperas está ahí. Con un mensaje corto. Pocas palabras. Diciendo mucho. Muchísimo. Una frase de apenas 10 palabras en todo el día y que sirven para que vayas con la cabeza bien alta sabiendo que ese es tu amigo.
Y esto último me recuerda a aquellos momentos en los que mientras le veía haciendo lo mejor que sabe hacer, ilusionar, se me llenaba el pecho de oxígeno que tenía que soltar poco a poco y me daban ganas de gritar: "¿Lo veis? ¡Pues es mi amigo!"
Sigo sus pasos. Esa es la forma que tengo de demostrarle que he aprendido de él cosas muy importantes.
Existe gente maravillosa a vuestro alrededor y os pueden hacer la vida mucho más divertida. Gente que está aquí para compartir momentos que pueden ser los mejores de vuestra existencia.
Gracias, hermano.