"Si quieres ser feliz por un rato, véngate. Si quieres ser feliz para siempre, perdona"
Esta cita que leí hace unos días me recordó la importancia de dos cosas importantísimas y a las que dejamos en un segundo plano. Dos cosas que son tan esenciales casi como respirar.
Vivimos los días corriendo, sin pensar en lo que hacemos ni decimos. A veces no sabemos hacia dónde vamos y necesitamos a alguien que nos tienda una mano fuerte, segura que nos diga por dónde ir e incluso qué decisiones tomar.
Entre esas cosas que tenemos que hacer y no hacemos o que tenemos que decir y no decimos están dos palabras.
Una de ellas son ocho letras preciosas que conforman un sentimiento que muchos de nosotros lleva dentro pero que no verbalizamos. Hablo del "Te Quiero".
Una persona que para mí es un pilar fundamental en mi vida y de la que hablé en una entrada anterior me enseñó la importancia de decir Te Quiero a las personas que te hacen sentir así.
Ya no es tanto a tu pareja, con la que haces un contrato no hablado que hace pensar que si no dices esa frase es porque ya no la quieres. Es el Te Quiero de nacimiento, un Te Quiero que significa "Gracias por enseñarme a vivir, gracias por darme luz y gracias por quererme de manera altruista."
Esto podemos traducirlo en muchas personas: tu madre, tu padre, hermanos, abuelos, tu mejor amig@. Todos tienen (tenemos) el derecho a un Te Quiero escuchado, un Te Quiero en 3D, un Te Quiero táctil incluso, acompañado de un abrazo.
Para decir Te Quiero no hay que estar en una lista de espera en donde hay posibilidad de llegar tarde. Cualquier momento es bien recibido. Un Te Quiero, jamás es absurdo.
Otra de las dos cosas que mencionaba al principio también la forman casualmente dos palabras y ocho letras. Una expresión igual de bella que la anterior: "Lo Siento"
Reconocer que uno se ha equivocado y que ha hecho o dicho algo que no era lo correcto produce una satisfacción interior impresionante. Y no hablo de decir Lo Siento por cosas baladíes. Está claro que no vamos a ir pidiendo perdón por simplezas porque de esa forma estaríamos pidiendo perdón las 24 horas del día.
Hablo del perdón de verdad.
Hace unas semanas tuve la suerte de experimentar esa sensación de la que hablaba antes. Experimenté esa satisfacción que produce no sólo el dar el paso de decir Lo Siento, sino más satisfacción da el saber que uno está perdonado.
La foto que acompaña esta entrada expresa precisamente las dos cosas. Porque tanto un Te Quiero como un Lo Siento pueden ir acompañados de un abrazo que no hace otra cosa que reforzar ese sentimiento que tanto nos cuesta exteriorizar pero que es muy importante para darle más sentido a nuestras relaciones personales.

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