"¡Ay, qué oscura está la Alhambra!" que diría Lorca. Y además de oscura, debe estar triste.
Triste como los que paseamos por la calles de la que es una de las ciudades mas visitadas de España.
Como cada año, la huelga de basureros nos afecta a todos. A cada uno de los que queremos disfrutar de nuestra ciudad.
Las razones de esta huelga no son otras que la congelación salarial que pretende aplicar la empresa para 2013, la reducción del 5 por ciento del salario, la ampliación de la jornada a 37,5 horas semanales y la alteración de los descansos.
Razones totalmente comprensibles, o no. El derecho a huelga está ahí, para todos, pero ¿hasta dónde tiene que llegar uno para defender lo que es suyo?¿Por qué hay que perjudicar a personas que son ajenas a todo esto: comercios, turistas...?
¿Dejarían los bomberos de apagar incendios para conseguir un aumento de sueldo o una no-congelación del mismo?
Esta huelga, que molesta a todos, pretende prolongarse hasta que no lleguen a un acuerdo empresa y trabajadores dejando mientras toneladas de basura que se acumulan en cada rincón de Granada.
Mientras eso suceda, nos quedamos con imágenes como la que os traigo hoy. Imágenes de una Granada limpia, cristalina, con olor a incienso y sabor a flamenco. Una Granada inocente que pretende sacar lo mejor de sí misma a pesar de que se intente esconder su belleza.
Una Granada, que no se merece esto.

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