Llevo más de 20 entradas, más de 20 textos que mis dedos han ido perfilando, dando forma a las cosas que me pasan por la cabeza. Y ya era hora de dedicar unas palabras a uno de mis hobbies. La magia.
Porque hay manos que hacen de ella una de las artes más bellas que existen, pensé hace tiempo escribir sobre una persona que trata la magia como algo frágil. Algo sublime.
Zacarías es un mago que conocí en el Círculo Mágico de Granada y al que le tengo especial aprecio. Su sensibilidad y las ganas de hacerlo cada día mejor han hecho que mi admiración por él sea enorme.
La lucha es una de las palabras que mejor lo definiría y su gran corazón hacen de Zacarías una persona con la que hablar de magia y de otros temas se transformen en una maravillosa forma de pasar una tarde con un café.
Cada vez que nos vemos (que no son muchas las veces pero espero que sean más) se convierte en divertidas conversaciones en las que sus naipes y mis monedas revolotean por la mesa confundiéndose con los granillos de azúcar y los platos manchados por los posos del café.
Está pasando por momentos duros que espero que tanto él como su familia sepan sobrellevar son mucha fuerza que es lo que produce la unión.
El mejor juego de magia que le pediría a Zacarías que hiciera en este momento es el de seguir adelante y estar cerca de los suyos ahora más que nunca.
Son muchas las travesuras mágicas que hace con sus manos y una baraja pero quiero mostraros un vídeo en el que nos demuestra que las cosas no siempre son lo que parecen.
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